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LA GUERRA POR EL GAS
Los comentarios de esta sección, no reflejan necesariamente la
opinión de APOYO
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Munir E. Chiquíe Nacif
Bolivia: un país sufriente y convulsionado
Bolivia es un país del Tercer mundo,
que esta lidiando, no solo con la pobreza, sino con la
corrupción y sobre todo con una mentalidad tercermundista,
individualista y de un marcado complejo de inferioridad y
por lo tanto de mediocridad en el desarrollo humano y
socio político de sus ciudadanos.
Una historia sangrienta y una variedad
multicultural aportan a una sociedad dividida y con
diferencias étnicas y raciales que acentúan sus posiciones
cada vez mas encontradas. Menos del 1 por ciento de la
población gobierna a los demás y es dueño de la mayoría de
las riquezas del país. Por otro lado las tendencias
mundiales de globalización, libre mercado y competitividad
se quieren imponer con fuerza a través de empresas
multinacionales que obedecen a intereses de países del
primer mundo que nos obligan a entrar en ese mercado con
nuestros recursos naturales sin tener la “capacidad” de
competir y consecuentemente salimos perdiendo al hacer
nuestros negocios.
Esta realidad lleva a la desesperación
de una población cansada de ser engañada, cuya única
defensa es la resistencia y la rebeldía, dada la muy poca
información de parte del gobierno acerca de los temas de
fondo que tienen que ver con el futuro de Bolivia. Esta
desinformación da lugar a la manipulación de la
información y opinión que genera cualquier ciudadano que
se siente con el derecho de opinar, oponerse, sacar
conclusiones, crear contradicciones, caldear los ánimos de
una ciudadanía que ha perdido la confianza en lo que los
políticos levantan como bandera y es la “democracia”. Los
medios de comunicación por su parte se encargan de
magnificar y crear protagonismos con el discurso de
siembre “llevar la noticia a la población” Habría que
hacer un serio análisis del papel que juegan los mismos en
momentos de conflicto.
Toda esta realidad da como resultado
una falta de progreso, fruto de una lamentable falencia en
cuanto a la resolución de nuestros conflictos y por ende
una nebulosa muy oscura cuando se trata de proyectarnos al
futuro. Tal es nuestra incapacidad y falta de luz, que nos
estamos matando entre conciudadanos, abriendo así brechas
de odio y resentimiento que ya llevamos desde hace mucho
tiempo.
Una pobre y deficiente utilización de
los recursos que Dios nos ha dado es el saldo negativo que
siempre queda después de los enfrentamientos. Es justo
decir que tenemos una vasta tierra provista de muchos
encantos y riqueza, lo que no tenemos es patriotismo, amor
a nuestra tierra, unidad nacional, ni un sentido de
renuncia a nuestras posiciones e individualismo. Por lo
menos eso es lo que demuestran nuestros líderes al
gobernar con oportunismo y servilismo, así como también
muchos dirigentes políticos. Los gobiernos de turno tienen
sus propios intereses económicos, personales y
partidarios, volviendo la administración pública en una
repartija de “pegas” y el aparato estatal una agencia de
empleos ya que es necesario “recuperar lo invertido” en la
campaña política y “beneficiar” a quienes han “puesto de
su bolsillo” para que el partido político suba al poder.
¡Por favor! ¿Dónde está el temor de Dios? ¿No saben las
autoridades que un día darán cuentas a Aquel que pesa los
corazones y juzga la acciones?
El país esta dividido. La mecha que ha
encendido el fuego es el tema del gas, el recurso que
puede dar a Bolivia nuevas oportunidades. Sin embargo a
esto se suma el análisis de la famosa ley de
hidrocarburos, la interesante pero tardía idea de
Referéndum Consultivo, y la idea de la Constituyente. De
importancia o no pero a esto se añade un elemento mas; la
resistencia común a la exportación de nuestro gas por
puerto chileno. Aquí se mezclan viejas heridas con el país
vecino y la recordada guerra del pacífico que nos dejó
mediterráneos y sin posibilidades de contactos marítimos.
Esta triste historia lamentablemente se ha arraigado en el
corazón de un pueblo que desea a toda costa “arreglar
cuentas”.
Por otro lado el gobierno, con
honestidad o sin ella, a través del Presidente de la
República, Lic. Gonzalo Sánchez de Lozada en un mensaje a
la nación afirmó que aún no se ha tomado una decisión al
respecto, sin embargo ante la población, especialmente los
grupos en conflicto; sus palabras son muy “dudosas”.
A esto se suma la ya prolongada
inseguridad de los viajeros y de los empresarios de
transportar productos por los constantes bloqueos de
caminos en distintos lugares, generando una paralización
económica muy difícil de superar. La situación es muy
complicada para el gobierno y se torna aún mas difícil por
la falta de confiabilidad en un gobierno desgastado y un
futuro cada vez mas incierto.
Recordemos los penosos enfrentamientos
el mes de Febrero 2003 en la ciudad de La Paz, frente al
palacio de Gobierno, cuando se dictó el “impuestazo”, por
presión internacional. Dejó un saldo de varias decenas de
muertos y un trago amargo de inestabilidad e inseguridad.
Desde ese momento el gobierno se dio cuenta que no puede
tomar decisiones muy rápidamente, ya que los grupos
sociales en conflicto se levanta aún dispuestos a derramar
su propia sangre, como lo vemos en el lamentable deceso de
mas de 70 muertos, una cifra que además de ser alarmante
es un grave atentado al sistema democrático.
Los líderes mencionados en el presente
artículo, representan a grupos importantes, como los
cocaleros, campesinos, mineros, fabriles y otros que se
han sentido marginados y explotados por generaciones y por
lo tanto con raíces profundas de resentimiento y amargura.
Parecería contradictorio con lo que dije anteriormente,
pero estos grupos; mejor dicho sus líderes; influenciados
por el socialismo, surgen con una idea “Nacionalista”,
pero al mismo tiempo racial y radical. Las diferencias son
aún mayores si analizamos el interminable problema de la
coca y la droga, problema que saca a Bolivia en los
titulares del mundo. Ese es otro tema, y muy amplio por
cierto que sería bueno enfocar en otra oportunidad.
Algo histórico e inesperado fueron las
elecciones presidenciales del año pasado en las cuales se
vio un deseo de cambio en las urnas, al permitir el
ingreso masivo de campesinos y cocaleros al parlamento
nacional. Esta coyuntura esta siendo bien utilizada por
ellos, y en un sentido se ha dado un mensaje al gobierno y
es que sí se debe tomar en cuenta la opinión de los
campesinos, aun cuando tenga diferentes intereses y
opiniones. Entre ellas una profunda resistencia al
“Imperialismo”, y al capitalismo. Como podrán apreciar,
los conflictos no son nada sencillos y tienden a
alargarse sin
posibles soluciones, ya que las posiciones son muy
encontradas e irreconciliables. La población pide ¡paz!,
me pregunto ¿Habrá “paz” sin acudir a Dios? ¿Habrá
respuestas si no hacemos las preguntas al Único que tiene
las respuestas?
Por otro lado, la
Iglesia Evangélica en su mayoría esta mas preocupada en el
crecimiento numérico de su “denominación” o iglesia local;
que en tener una voz profética y orientadora ante la
sociedad, fruto de una lectura de la realidad y de una
visión integral de su misión.
Recordemos las palabras del apóstol Santiago quien plantea
la siguiente pregunta: “¿De qué aprovechará si alguno dice
que tiene fe y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?” (Stg
2:14) Sin duda aquí el apóstol no hace esta pregunta con
el ánimo de poner en duda su somos salvos o no; lo que él
quiere transmitir es algo muy profundo y es que nuestra
fe, nuestras espiritualidad, nuestra “vida cristiana” de
ninguna manera puede estar ajena a nuestra realidad social
y comunitaria. La obra de Cristo en nuestros corazones
debe brillar hacia “afuera”, no olvidemos que somos “la
sal de la tierra y la luz del mundo”. En este sentido ¿Qué
papel juega la iglesia evangélica en momentos como estos?
No hay duda de que la iglesia
evangélica, en sus ya cumplidos cien años de vida en
Bolivia, ha hecho un trabajo paulatino y silencioso en la
medida de sus posibilidades, no vamos a negar que ha sido
un muy bueno. Salvo algunas excepciones, el enfoque de
éste trabajo ha sido mas en el área espiritual, olvidando
un poco, lo social y comunitario con todas sus
implicaciones. Esto da como resultado que la iglesia
generalmente es ajena a los conflictos sociales y se
acomoda a ellos sin decir “una palabra”
Cabe solamente destacar algunas
publicaciones de prensa hechas por la Asociación Nacional
de Evangélicos de Bolivia (ANDEB) animando a la población
y a las autoridades y ofreciendo su apoyo en oración por
los conflictos. Lo triste es que estas notas pasan un poco
desapercibidas por no tener la iglesia un papel
protagónico.
Para terminar, diré que hay mucho
potencial en nuestro país. Sólo la bendición e
intervención de Dios abrirá un camino de mejores destinos
para nuestra patria. Escuchemos lo que El tiene para
decirnos. Oremos por las autoridades, que haya
arrepentimiento genuino, sólo así veremos cambios
profundos que tanto anhelamos. No olvidemos de cumplir la
misión que se nos ha encomendado. ¡QUE DIOS BENDIGA A
BOLIVIA!
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Felipe Kittelson
MANIFIESTO SOBRE LA SITUACIÓN
ACTUAL DEL PAÍS
Caranavi, 13 de octubre de 2003
Bien han dicho los Pastores Evangélicos
de Caranavi en su carta abierta fechada el 10 de los
corrientes que para la pacificación de Bolivia no existe
una fórmula técnica, sino que la solución se encuentra en
la oración y un cambio de actitud en el corazón de las
autoridades, dirigentes, y pueblo en general.
La convulsión social que hoy
experimenta nuestro país se debe a la falta
De sabiduría divina, de buena fe, y de
buena voluntad. O sea que se debe a la inmadurez
democrática de nuestra sociedad.
La violenta situación de estos días es
culpa principalmente de la oposición, porque la oposición
es evidentemente destructiva y no constructiva; no ha sido
una oposición enmarcada en la ley, ni ha sido una
oposición noble.
En parte, la culpa es también del
pueblo que se deja llevar por la mala orientación de
algunos dirigentes.
Una parte de culpa también tienen los
aliados del oficialismo al no ser socios leales. Esto no
quiere decir que no hay que fiscalizar, pero los
Aliados deben apoyar al gobierno de
buena voluntad y con buena fe.
Tiene su parte de culpa el gobierno.
Porque cuando las autoridades mienten, o cuando exageran,
o cuando proceden de manera abusiva, o cuando roban, o
cuando patean a un presunto delincuente ya reducido,
pierden solvencia moral para ejercer la autoridad que el
buen sistema democrático y la ley les confieren.
Es inadmisible que un Alcalde Municipal
llame a la toma del Palacio de
Gobierno. Este hecho debe ser juzgado
no solo por los mecanismos disciplinarios de su partido
político, sino también ante la justicia ordinaria.
Finalmente, para que la Iglesia
Católica, que pretende ser uno de los mediadores, tenga
mayor solvencia moral, su clero debe promover la libertad
de conciencia y la separación de iglesia y estado. El
privilegio con que cuenta esta religión sobre las otras
denominaciones religiosas es inmoral y constituye una
violación a los derechos humanos. Es pecado del Estado
mantener esta condición abusiva.
"La democracia republicana es una
democracia demasiado perfecta, para la cual no tenemos ni
la virtud, ni la capacidad." - Simón Bolívar
"El bienestar social, depende de la
virtud individual." -Anónimo
Reflexionemos y actuemos en respuesta a
estos pensamientos, y que Dios defienda y perfeccione la
institucionalidad del Estado Boliviano.
Felipe Kittelson
Concejal de Caranavi
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Marcelo Vargas
Queridos amigos
Hoy miércoles 15 de octubre se cumplen
7 días de paro cívico indefinido en el Alto y tres días
en La Paz. A partir del pasado lunes 13, movimientos
sociales en Cochabamba, Chuquisaca, Oruro y Potosí están
solidarios en contra de la masacre ocurrida aquí haciendo
marchas, paros y bloqueos. Ese mismo lunes, los vecinos de
Bajo Llojeta pusimos banderas bolivianas a media asta y
con una cinta negra en nuestras casas, y salimos a las
calles del barrio a bloquear y a marchar convocados por el
presidente de la junta de vecinos. La situación es caótica
e impredecible. No me gusta enfatizar estadísticas porque
no muestran la realidad completa pero ya son 77 muertos y
400 heridos. Los mercados están cerrados, no se vende gas,
gasolina, alimentos y pan; hay un desabastecimiento
generalizado. El centro de la ciudad ha estado
paralizado y bloqueado. Han ocurrido actos vandálicos
tanto en El Alto como en La Paz que han destruido algunos
edificios y puestos de venta.
El problema de fondo es que el grupo de
políticos que controla el país desde 1985 está aferrado al
poder porque tiene intereses económicos muy grandes
vinculados a sus familias, a sus propias empresas, a
empresas transnacionales y a E.E.U.U. Ellos no gobiernan
para favorecer a la mayoría pobre de la población
boliviana, gobiernan para si mismos: con mucha
corrupción y sujeción a intereses extranjeros (estos días
de conflicto asesores militares norteamericanos están
dirigiendo las acciones de la policía, el ejercito y los
políticos).
Esto por un lado, del otro lado está el
pueblo boliviano que ya no es el mismo pueblo tonto e
ignorante de antes, ha madurado, es capaz de darse cuenta
de los engaños y las mentiras del oficialismo. Por
ejemplo, el lunes por la madrugada, el presidente aprobó
un decreto que hacia un juego de palabras para decir lo
mismo que venia diciendo: quiero escuchar a la gente pero
el que va a decidir si el gas boliviano se vende y por
donde sale soy yo y mis ministros. El pueblo ha cambiado,
esta furioso, lleno de odio y de deseo de venganza, al
final de cuentas están acumulados varios siglos de
injusticia, explotación y opresión. Otro ejemplo que
provoca rabia en la gente se dio esta mañana: uno de los
ministros envió una nota a los medios de comunicación
diciendo que hay garrafas de gas para todos, hay alimento,
hay medicinas y todo esta normalizándose. Mentira, todos
estos productos siguen faltando.
Marchistas de varias partes del país
llegan hoy a La Paz para protestar contra el gobierno por
las muertes ocurridas y pidiendo la renuncia del
presidente. No sabemos que puede pasar. Estamos orando a
las 7 de mañana y a las 7 de la noche todos los días y
tomando iniciativas de solidaridad y cuidado hacia los más
frágiles en nuestro barrio que son los niños y los
ancianos. Solo la misericordia, la gracia y el poder del
Señor pueden cambiar la situación. Estamos clamando a Dios
por Su intervención y por cambios de actitud en ambas
partes del conflicto.
El pueblo de Dios en La Paz y Bolivia
sigue pecando por su inmadurez, falta de amor, su apatía y
su vista corta. Esto que estamos viviendo es una prueba
enviada por Dios para obligarnos a dejar nuestra manera
carnal de ver la cosas; lo que estamos pasando estos días
es para que lleguemos a ver, sentir y actuar como Jesús lo
haría. Él tuvo compasión de las multitudes que son como
ovejas que no tienen pastor.
Un saludo fraternal,
Marcelo Vargas A
Centro de Capacitación Misionera
ccm@ceibo.entelnet.bo
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Felipe Kittelson
CARTA
ABIERTA DE LAS IGLESIAS EVANGÉLICAS DE CARANAVI
SOBRE
LA SITUACIÓN ACTUAL DEL PAÍS
Como
pastores de la iglesia de Dios en Caranavi afirmamos
nuestra fe en la Palabra de Dios que dice que si el Pueblo
de Dios se humilla, y ora, y busca Su rostro, y se
convierte de sus malos caminos, Dios oirá desde los
cielos, perdonará nuestros pecados, y sanará nuestra
tierra. (Segundo libro de Crónicas 7:14.)
También
nos ratificamos en nuestra carta abierta fechada el 10 de
octubre pasado en sentido de que los problemas del país
son demasiado complejos como para pensar que exista una
fórmula técnica que las solucione, sino que la solución
está en la oración y en un cambio de actitud de los
corazones, siendo fundamentales para una convivencia
social pacífica la buena fe y la buena voluntad.
La
fórmula técnico-legal que se dio el día de ayer viernes en
la noche con la sucesión constitucional de la Presidencia
de la República, no garantiza la paz y prosperidad de
Bolivia por sí sola. Es necesario un cambio de actitud en
el corazón de autoridades, dirigentes, y pueblo.
Para
que se produzca este cambio de corazón, convocamos al
pueblo de Dios a la oración constante, y exhortamos al
pueblo de Dios a comportarse de una manera digna de
nuestro llamamiento en Cristo Jesús.
No
seamos rebeldes a la voz de Dios como en un momento lo fue
Jonás. Obedezcamos la voz de Dios con prontitud para que
Dios pueda librar a Bolivia de juicio así como Dios se
apiadó de Nínive cuando esa ciudad pecadora se arrepintió
sinceramente.
La
Biblia dice en el libro del profeta Miqueas capítulo 6,
versículo 8, "Oh hombree, él te ha declarado lo que es
bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia,
y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios."
Si de
algo debe alegrarse el pueblo de Dios … si de algo debe
regocijarse … "es de que vuestros nombres están escritos
en los cielos." Lucas 10:20 Estando seguros de esto
primero, podremos luego ser luz y sal en la tierra.
Caranavi, 18 de octubre de 2003
Angel Bonilla Miguel Viera Miguel
Rojas Isaac Ramos
Ramón Mamani Lucio Colque Delfín Quispe
Laureano Barrios
Pablo Flores Santiago Escalante Miguel
Chura Freddy Endara
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CCM
Apreciad@s
consierv@s,
La paz, la alegría y la
esperanza volvieron a Bolivia.
Dios intervino soberanamente poniendo
fin al caos, los enfrentamientos y las muertes
que ocurrieron en días anteriores. Hubo aspectos
sobrenaturales importantes donde la gracia y la
misericordia divina estuvieron presentes y donde la
suplica de los justos en Cristo pudo mucho. Sin embargo,
el instrumento más efectivo en las manos de Dios fue el
mismo pueblo boliviano que con una valentía y una firmeza
ejemplares se mantuvo en la lucha a pesar de la escasez de
alimentos y del sufrimiento por las victimas mortales del
conflicto. Cabe destacar aquí que fueron principalmente
las clases más bajas, los hombres y mujeres más pobres:
las juntas vecinales de la periferia, los campesinos y los
sindicatos los que derrocaron al sistema político,
económico y social injusto y corrupto.
Los verdaderos patriotas fueron los más
empobrecidos del país cuya movilización tesonera y
paciente por días mejores para todos y por la continuidad
de la democracia alcanzó la victoria. Gracias a Dios el
odio y el deseo de venganza del pueblo se transformaron en
perseverancia en los días del conflicto y en sincera
alegría una vez llegada la renuncia de los soberbios y
mentirosos que hacian parte del gobierno.
La iglesia evangélica boliviana, como
en ocasiones anteriores, actuó tardíamente. El penúltimo
día del conflicto se hicieron tímidamente manifiestos
públicos escritos por hermanos de Caranavi y La Paz. Ese
mismo día jueves, iglesias unidas de Santa Cruz
organizó una vigilia de oración; y, en el ultimo día de la
lucha ANDEB en La Paz convocó a la oración en 5 plazas
públicas.
Esa costumbre de hacer algo a ultima
hora se debe a dos razones claras: nuestra desunión y
nuestra vista corta.
Me explico: como no tenemos ojos para
ver ni oídos para oír semejantes a los de Jesús, nuestra
visión del país se reduce a las actividades desencarnadas
de la realidad que realizamos en nuestras iglesias e
instituciones, por lo tanto, no tenemos voz respecto a las
profundas necesidades de la gente, no damos respuestas a
las preguntas que todos a nuestro alrededor se están
haciendo.
Esta nueva etapa que vive Bolivia es
una gran oportunidad para salir de nuestros escondites y
ver, con los ojos de Jesús, sentir la compasión que El
tenia y actuar en relación a todos los aspectos de la vida
como El lo hacia.
De ahora en adelante:
¿qué lugar van a ocupar en nuestros
mensajes y acciones dentro y fuera de la iglesia el asunto
del gas boliviano, de la asamblea constituyente y la
revisión de la ley de hidrocarburos y la capitalización de
las empresas estatales?
¿estos temas incluidos en la agenda del
nuevo gobierno gracias a la lucha del pueblo, tienen algo
que ver con la evangelización, el discipulado y el
servicio que practicamos?
¿cómo tendrán los bolivianos días
mejores con justicia, bienestar y verdad?
Por la implantación del reino de Dios
en nuestros corazones, en Bolivia y el mundo,
Marcelo Vargas A.
Centro de Capacitación Misionera
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